La IA ya está en tu empresa: regulación interna o caos laboral

La IA ya está en tu empresa: regulación interna o caos laboral

Spanyol iroda11. 05. 2026
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La problemática laboral derivada del uso de las herramientas de inteligencia artificial (IA) en la empresa es diversa. Puede abarcar desde el uso de herramientas de IA en la contratación, pasando por la evaluación del desempeño de empleados, hasta la promoción de uso interno de herramientas de IA. Tenemos sentencias que han declarado un despido disciplinario como improcedente por redactar incorrectamente una carta de despido con IA (TSJC, juzgado de lo social n.º 16 Barcelona), o que le han sacado los colores a un abogado por incorporar sentencias inexistentes en una demanda (Auto 10 febrero 2026, TSJ Canarias), con su correspondiente responsabilidad. Algunas empresas no son conscientes de que su equipo no se ha podido resistir a incorporar a ChatGPT, Claude o Legora como recursos que consulta cada día. En realidad, la mayoría de las empresas que toleran el uso de herramientas de IA son conocedoras de estas prácticas, pero no tanto de los riesgos que asumen al no abordar esta situación y las potenciales consecuencias emergentes.

Quienes nos dedicamos a la gestión de Recursos Humanos y al asesoramiento laboral a empresas, debemos ser capaces de orientar a nuestros clientes en el uso de herramientas de IA por parte de la plantilla. La gobernanza de la IA es hoy una responsabilidad que recae directamente sobre el empresario, independientemente de la aplicabilidad del Reglamento 2024/1689, de Inteligencia Artificial (“RIA”). ¿Si mi empleado usa IA para trabajar y comete un error, puede ser la empresa responsable? La respuesta es sí. El artículo 1903 del Código Civil establece la responsabilidad extracontractual de los empresarios por los daños causados por sus empleados en el ejercicio de sus funciones. Además, la taxonomía de riesgos de IA recientemente elaborada por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), identifica como riesgos específicamente las desigualdades sociales y económicas provocadas por el uso generalizado de la inteligencia artificial, como la automatización de puestos de trabajo, la disminución de la calidad del empleo o la creación de relaciones de explotación entre los trabajadores y sus empleadores. Para evitar, o al menos minimizar este riesgo, son fundamentales los dos pilares del derecho laboral de empresas: ordenación y formación.

En lo tocante a la ordenación, una vez asumido que tu equipo está usando IA, el siguiente paso es redactar una buena política interna. Una política interna de uso de IA ofrece control: establece qué sistemas están autorizados, quién y cómo se autorizan, los criterios de supervisión humana y asunción de responsabilidad, contribuye a mejorar la protección de la empresa en materia de ciberseguridad, previene el incumplimiento de infracciones de la normativa de datos personales y obligaciones de confidencialidad, ofrece seguridad operativa y mejora la reputación de la empresa que la implementa. En caso de un incidente de seguridad, facilita el cumplimiento de las obligaciones de información y racionaliza el proceso, facilitando la demostración que se adoptaron las medidas de control adecuadas, pudiendo incluso enervar las responsabilidades a las que antes hacía referencia.

Una política interna de esta importancia no puede dejar de hacer referencia a las personas a las que aplica, herramientas permitidas y prohibidas, usos permitidos y usos prohibidos, responsabilidad y supervisión humana, y normas específicas para comunicaciones internas con clientes o terceros respecto a si un documento o proceso ha sido elaborado en todo o en parte con IA.

Por supuesto, este procedimiento debe ir de la mano de una buena formación, tanto en el uso de aquella o aquellas herramientas que hayamos autorizado, como en el contenido de la propia política. De poco sirve regular algo que el trabajador no entiende, de lo contrario, el fracaso está asegurado. No en vano el RIA impone a todos los responsables de despliegue de sistemas de IA la obligación de alfabetización en materia de IA, que consiste en adoptar medidas para garantizar que, en la medida de lo posible, el personal que utilice estos sistemas tenga conocimientos, experiencia, educación y formación suficiente para utilizarlos, en el contexto apropiado y por los individuos indicados.

Para construir una ventaja competitiva basada en la confianza y en la responsabilidad, no te preguntes si te falta una política interna de uso de IA y una formación; pregúntate cuánto tiempo puede permitirse tu empresa no tenerla.

Artículo publicado en Expansión

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