La progresiva implantación de sistemas de inteligencia artificial (IA) en los aeropuertos europeos está transformando de manera sustancial la gestión del tráfico de pasajeros, el control de equipajes y la planificación operativa. Esta evolución tecnológica se produce en un contexto de crecimiento sostenido del transporte aéreo a escala global. En este sentido, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) prevé que el número de pasajeros transportados por vía aérea alcance los 12.400 millones anuales en el año 2050, lo que supondrá, en la práctica, el triple del volumen de tráfico actual y un incremento sin precedentes de la presión sobre las infraestructuras aeroportuarias.
Este escenario obliga a los aeropuertos a adoptar soluciones innovadoras que permitan gestionar flujos masivos de personas y equipajes de forma segura, eficiente y sostenible. Implementándose en los aeropuertos, las herramientas de IA pueden aprovecharse para resolver los retos derivados de este aumento de flujo masivo de personas. Según la naturaleza de estos retos, algunas de las soluciones de IA podrían quedar afectadas por el Reglamento (UE) de Inteligencia Artificial (RIA). Por ejemplo, en la medida en que puedan servir al propósito de control fronterizo, o para evaluar el riesgo que puede suponer una persona que entra el territorio de un Estado miembro, o que despliegue sistemas de identificación biométrica remota. Otros usos de herramientas de IA quedan exentos del RIA, tales como los sistemas que sirvan a la verificación de documentos de viaje, o a la única finalidad de confirmar que una persona física es quien afirma ser. Otros problemas, como la gestión del flujo de pasajeros y el control del equipaje en tiempo real, pueden encontrarse en la zona gris de aplicabilidad del RIA, y/o suscitar dudas respecto a otra normativa aplicable.
Gestión del flujo de pasajeros y control de equipaje en tiempo real según el RIA
Uno de los principales ámbitos de aplicación de la IA en el entorno aeroportuario es la gestión automatizada de flujos de pasajeros. Mediante sistemas de visión artificial y análisis algorítmico en tiempo real, los aeropuertos pueden prever concentraciones de personas, optimizar recorridos internos o ajustar la apertura de controles de seguridad y puestos de atención, lo que permitiría reducir tiempos de espera y mejorar la experiencia del viajero.
Los sistemas de IA de identificación biométrica remota en tiempo real en espacios de acceso público, como son los aeropuertos, levantan la alerta sobre una potencial aplicación del RIA. En principio, sólo está autorizado este uso de los sistemas de IA con estas características para buscar víctimas de ciertos delitos, prevenir determinadas amenazas reales y actuales para la vida o la seguridad física de las personas, y para localizar sospechosos de haber cometido determinados delitos.
Por otra parte, la gestión inteligente del equipaje es ámbito clave tanto desde el punto de vista operativo como desde la perspectiva de la experiencia del pasajero. Los algoritmos de aprendizaje automático permitirían perfeccionar la clasificación automática de maletas, optimizar los recorridos logísticos dentro del aeropuerto y coordinar de forma más eficiente las distintas fases del proceso, desde la facturación hasta la carga en aeronaves y la recogida en destino. Asimismo, los sistemas basados en IA hacen posible la detección temprana de anomalías, errores de encaminamiento o incidencias técnicas, facilitando una actuación preventiva antes de que se materialicen fallos relevantes. Estas capacidades contribuyen de manera significativa a la reducción del número de equipajes extraviados o mal manejados y, en consecuencia, a la disminución de los costes asociados a retrasos, reclamaciones y compensaciones, así como a una mayor confianza del usuario en el servicio aeroportuario.
Esto significa que, para que las soluciones de IA para gestionar el flujo de personas y equipaje en los aeropuertos sean permisibles según el RIA, deben, o bien no depender del tratamiento de datos biométricos, o bien no realizarse en tiempo real.
En este contexto, hay que añadir que cualquier solución de IA que impacte, aun tangencialmente, a los Reglamentos 300/2008 y 2018/1139, del Reglamento Europeo y del Consejo, sobre normas comunes en el ámbito de la aviación civil, podría ser considerada por el RIA como sistema de alto riesgo, cuestión que debe ser estudiada al detalle en cada caso.
La privacidad como punto de fricción normativo
La implementación de soluciones de IA para gestionar el flujo de personas y equipaje en los aeropuertos puede incidir directamente en la privacidad de las personas, en la medida en que requieran seguimiento individualizado de personas: de entrada, aplicaría el Reglamento 2016/679, General de Protección de Datos (RGPD) y la normativa de cada Estado miembro respecto a la privacidad ciudadanos, si la hubiera. En España, es la Ley Orgánica 3/2018 (LOPDP-GDD).
Recientemente, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) sancionó a AENA con una multa de 10 millones de euros por la ausencia de una correcta evaluación de impacto al usar sistemas de identificación biométrica de los viajeros (Expediente N.º: EXP202304532). Es destacable que, en el caso de AENA, los sistemas de identificación biométrica servían para autorizar el acceso a zonas específicas del aeropuerto. Es previsible que implementar un panóptico mediante sistemas de IA respetuoso con la privacidad sea exponencialmente más complejo.
Ello se presenta, en primera instancia, como un reto normativo y tecnológico, y en segunda instancia, en un problema axiológico. ¿Cuánto valoramos realmente nuestra privacidad y seguridad, frente a las comodidades que ofrecería seguimiento de flujo de personas y equipaje en los aeropuertos? Esta cuestión es precisamente la que debe responderse en una correcta evaluación de impacto de protección de datos.
Soluciones no afectadas por la privacidad
Sin perjuicio de lo antedicho, la IA se utiliza también de forma cada vez más intensiva en la planificación operativa y la gestión predictiva de los aeropuertos, convirtiéndose en una herramienta clave para anticipar y gestionar escenarios complejos. A partir del análisis de grandes volúmenes de datos históricos y contextuales, como patrones de tráfico aéreo y de pasajeros, condiciones meteorológicas, incidencias operativas o eventos extraordinarios, estos sistemas permiten prever picos de demanda, detectar riesgos operativos y optimizar la asignación de recursos humanos, técnicos y logísticos con mayor precisión.
Estas aplicaciones resultan especialmente relevantes en un contexto de crecimiento sostenido del tráfico aéreo, en el que la capacidad de reacción en tiempo real y la planificación anticipada inciden directamente en la eficiencia y seguridad de la infraestructura aeroportuaria. La inteligencia artificial actúa, en este sentido, como un sistema de apoyo a la toma de decisiones, proporcionando escenarios probabilísticos y recomendaciones que facilitan una gestión más ágil y resiliente.
Ello debería llevarnos a priorizar el tipo de problemas que queremos resolver, atendiendo a criterios objetivos. ¿Qué es más lesivo e importante resolver en el ámbito de la aviación comercial? ¿La seguridad fronteriza, la gestión de aerovías en tiempo real, la reducción de vuelos privados, la comodidad de los viajeros civiles ordinarios? ¿Debemos empezar implementando soluciones no afectadas por la privacidad, e ir aumentando la complejidad progresivamente, o es tan importante que merece la pena el esfuerzo de abordar la complejidad de estos retos directamente?
Conclusión
La OACI prevé que se triplique el volumen de tráfico aéreo actual en los próximos 14 años. La adaptación a este repunte requiere un aumento en la capacidad de gestión de los aeropuertos, que las herramientas de IA pueden facilitar. Sin embargo, las herramientas de IA pueden estar afectadas el RIA y la normativa de privacidad según el tipo de problema que resuelven y su funcionamiento.
Respecto a la aplicación del RIA, existen casos claros de inclusión y exclusión, pero lo esperable es que en la realidad abunden los casos dudosos, como es el caso de la implementación de soluciones de IA para gestionar el flujo de personas y equipaje en los aeropuertos. En este mismo ejemplo, si bien pudiera cumplirse con el RIA prescindiendo bien de la identificación biométrica, o bien del seguimiento en tiempo real, la normativa de privacidad representaría también un punto de fricción en caso de implementar sistemas de identificación biométrica en tiempo real en varios puntos de los aeropuertos.
Se subraya la utilidad de las herramientas de IA, sin perjuicio de los retos jurídicos y tecnológicos de aplicación, y se invita a priorizar problemas en el ámbito de la aviación civil para un acercamiento racional a las soluciones.
Artículo publicado en Actualidad Aeroespacial










