La nueva normativa europea contra el blanqueo convierte el compliance en un fichaje imprescindible para clubes y agentes de fútbol
Mientras España celebra su segundo Campeonato del Mundo, el fútbol europeo se prepara para otro cambio histórico. No tiene que ver con sistemas de juego ni con fichajes millonarios: a partir del 10 de julio de 2027, los clubes y los agentes de fútbol tendrán que cumplir obligaciones de prevención del blanqueo de capitales hasta ahora reservadas, sobre todo, a bancos y otras entidades financieras.
Imagine ahora el fichaje estrella del próximo verano. Un jovencísimo y extraordinario delantero llega a un club español desde Hispanoamérica. En su llegada intervienen dos agentes, tres sociedades y un fondo de inversión, radicados en distintas jurisdicciones —algunas de ellas de baja tributación—, un patrocinador y cuentas bancarias abiertas en cuatro países. El precio del traspaso asciende a varias decenas de millones de euros y las comisiones de los intermediarios alcanzan cifras millonarias.
Hasta ahora, solo los bancos protagonistas de esta operación tenían obligaciones de prevención del blanqueo de capitales. A partir del 10 de julio de 2027, clubes y agentes también.
¿Por qué? El fútbol profesional es una industria global; mueve enormes flujos económicos, miles de millones de euros, mediante transferencias internacionales de jugadores, primas de fichaje, derechos de imagen, comisiones a intermediarios y pagos entre entidades situadas en distintas jurisdicciones. Solo en 2025, los clubes de fútbol pagaron más de 1.300 millones de dólares en honorarios a agentes por transferencias internacionales, según datos de la FIFA.
Así que la Unión Europea ha decidido que el fútbol no es ya solo un deporte, el más popular del mundo, sino también una actividad con riesgos de blanqueo de capitales, que hasta ahora asociábamos solo a las entidades financieras y los casinos. En cierto modo, lo que la Unión Europea está diciendo es que determinadas operaciones del fútbol profesional merecen el mismo nivel de vigilancia preventiva que las operaciones financieras.
No es una preocupación teórica. En los últimos años, investigaciones de Europol y de diversas autoridades nacionales sobre presuntas tramas de fraude fiscal y blanqueo, vinculadas a operaciones de traspaso de jugadores y a algunos de los agentes más relevantes del fútbol europeo, han puesto de manifiesto las vulnerabilidades del sector. Al mismo tiempo, filtraciones como Football Leaks revelaron la extraordinaria complejidad jurídica y financiera que puede esconderse detrás de una operación aparentemente solo deportiva.
Cuando un mercado mueve semejante volumen económico, con ese grado de complejidad, la pregunta ya no es si puede utilizarse para blanquear capitales, sino cómo reducir ese riesgo.
El legislador europeo ha reaccionado dictando el Reglamento (UE) 2024/1624, que, el 10 de julio de 2027, será directamente aplicable en todos los Estados Miembros. Este Reglamento, por primera vez, obliga a los clubes de fútbol profesional y a los agentes de fútbol a adoptar medidas y procedimientos para evitar el blanqueo de capitales, similares a las existentes desde hace años en el sector financiero.
¿Quiénes están afectados?
El Reglamento incorpora como sujetos obligados a los clubes de fútbol profesional y a los agentes de fútbol, aunque permite que los Estados miembros excluyan determinadas categorías de clubes cuando su riesgo sea reducido.
Para quienes están obligados, las consecuencias son importantes.
Ya no bastará con descubrir al próximo Balón de Oro. También habrá que conocer perfectamente quién cobra, quién paga, identificar al titular real de cada sociedad que interviene en la operación y por qué el dinero sigue el recorrido que sigue, formar al personal y, cuando proceda, comunicar las operaciones sospechosas al SEPBLAC, la unidad española de Inteligencia Financiera.
En otras palabras, las obligaciones de cumplimiento normativo no son ya cosa solo de departamentos especializados en las grandes entidades bancarias, sino también del fútbol profesional.
Los agentes, en el centro del sistema.
Probablemente, la mayor novedad del Reglamento sea la incorporación expresa de los agentes.
Su posición es única. Participan en negociaciones internacionales, conocen el origen y destino de importantes flujos económicos y los canales por los que transitan y mantienen relaciones con clubes, jugadores, patrocinadores e inversores.
Precisamente por su posición central en el mercado de fichajes, el legislador europeo los trata como una pieza esencial para detectar transacciones que podrían encubrir actividades ilícitas.
Para muchos despachos y agencias deportivas, el reto de establecer procedimientos internos completamente nuevos para cumplir sus nuevas obligaciones bajo el Reglamento, posiblemente sorprenda.
Por eso, conviene empezar a prepararse antes de que sea obligatorio cumplir: aunque la fecha límite es el 10 de julio de 2027, el tiempo disponible para prepararse es mucho más corto de lo que parece.
Implantar un sistema eficaz de prevención del blanqueo no consiste en redactar un manual que permanezca en una estantería. Requiere analizar los riesgos específicos de la organización, diseñar procedimientos proporcionados, formar a quienes intervienen en las operaciones y generar una auténtica cultura de cumplimiento.
Las entidades financieras necesitaron años en desarrollar estos sistemas y aún así no son infrecuentes las noticias relacionadas con un fallo. Los clubes y agentes necesitan hacerlo muy rápido y nadie quiere ser el primero en ocupar titulares por haber fallado en la prevención. Y conviene recordar que no hablamos de recomendaciones ni de códigos de buenas prácticas. Hablamos de obligaciones cuyo incumplimiento podrá dar lugar a sanciones administrativas, además del evidente daño reputacional.
Una obligación… y también una oportunidad
Es comprensible que muchos reciban esta obligación como una carga regulatoria más.
Pero también representa una oportunidad para reforzar la credibilidad del sector.
Durante décadas, el éxito de un club ha dependido de la calidad de sus futbolistas, entrenador o director deportivo. Los clubes seguirán necesitando grandes delanteros, entrenadores brillantes y directores deportivos, capaces de descubrir talento antes que nadie. Pero, desde el 10 de julio de 2027, necesitarán también excelentes equipos de compliance. Porque, en el fútbol europeo del futuro, para salir a ganar también cuentan quienes nunca pisan el césped.
El fútbol europeo lleva años adaptándose a nuevas reglas del juego: el fair play financiero, los límites salariales o la normativa de la FIFA sobre agentes. A partir de ahora tendrá que acostumbrarse también a cumplir reglas propias del sector financiero. Los clubes y agentes que empiecen hoy a prepararse llegarán a tiempo. Los que esperen a julio de 2027 quizá descubran que el verdadero partido empezó bastante antes.
Artículo publicado en Marca









